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Las 10 montañas más altas de Chile

Las 10 montañas más altas de Chile

Dentro de las cientos de cumbres que componen la cordillera de los Andes, hay muchas que destacan por su altura respecto al nivel del mar. Los Andes, la mayor cadena montañosa del planeta, que cruza 7 países y tiene una longitud de más de 7 mil kilómetros, alberga las mayores altitudes fuera de los gigantes asiáticos —que sobrepasan largamente la barrera de los 7 mil y los 8 mil metros—, siendo el monte Aconcagua, con sus 6.963 mts. el monarca absoluto de esta larga franja de montañas.

Chile es un país montañoso, de punta a cabo, y acá se ubican varias de las más grandes, siendo el Ojos del Salado la que más alto se eleva sobre el nivel del mar. Este es el listado de las montañas más altas del país.

  1. Volcán Ojos del Salado, 6.893 mts.
  2. VolcánTres Cruces Sur, 6.748 mts.
  3. Volcán Llullaillaco, 6.739 mts.
  4. Volcán Tres Cruces Central, 6.629 mts.
  5. Volcán Incahuasi, 6.620 mts.
  6. Volcán Tupungato, 6.586 mts.
  7. Volcán Ata, 6.510 mts.
  8. Volcán El Muerto, 6.488 mts.
  9. Volcán Parinacota, 6.376 mts.
  10. Volcán Pomerape, 6.282 mts.
Ojos del Salado visto desde el refugio Murray, aprox. 4.400 mts.

1.- Ojos del Salado – 6.893 mts. (Chile-Argentina)

El “Ojos” es la montaña más alta de Chile y la segunda cumbre de América tras el Aconcagua pero, lo que más llama la atención de montañistas de variadas partes del mundo es que se trata del volcán más alto del planeta.

Este estratovolcán se ubica en la III Región de Atacama —limítrofe con Argentina— y es unas de las montañas del sector de más fácil acceso debido a caminos vehiculares que alcanzan los 5.850 mts. de altitud, por lo que permite un acercamiento bastante más sencillo en términos de logística, pero que en ningún caso le resta dificultad al ascenso de la montaña.

Cada año es visitada por cientos de personas de todas las nacionalidades, permitiendo el ascenso sólo a algunas, pues no se trata solamente de un exigente día de cumbre, si no de varios previos en búsqueda de la mejor aclimatación en pleno desierto, muy ventoso y frío, pero que ofrece un entorno especial que lo convierte en un escenario único.

  • Primera ascensión: 26 de febrero, 1937 – Jan Szszepanski y Justin Wojsznis (Polonia).
  • Ubicación: III región de Atacama, sector Puna de Atacama (Chile); Provincia de Catamarca (Argentina).
De izq. a derecha: Tres Cruces Norte, Tres Cruces Centro y Tres Cruces Sur. Vista desde Laguna Santa Rosa.

2.- Nevado Tres Cruces Sur – 6.748 mts. (Chile-Argentina)

El Tres Cruces Sur, el más alto de las 3 montañas que llevan el mismo nombre, es un volcán ubicado en el mismo sector del Ojos del Salado, más hacia el oeste, destacándose, entre otros, por ofrecer una imagen de postal desde Laguna Santa Rosa.

No se trata de una montaña que cuente con muchas visitas, pues muchos de los ascensos se dirigen en su mayoría hacia el Ojos del Salado, naturalmente por ser la mayor altura del país. Su ascenso es largo y exigente, pero permite montar un campamento en el portezuelo con el Tres Cruces Central —sobre los 5.900 mts.,— lo que permite a cordadas fuertes intentar un doble ascenso.

Cuenta —además— con un enrome glaciar que baja por sus laderas con orientación sureste, ofreciendo un ascenso más delicado pero atractivo que por su vía normal.

A pesar de existir el Parque Nacional Tres Cruces, paradojalmente esta montañas —y las otras dos que llevan el mismo nombre—, se encuentran fuera de los límites de esta.

  • Primera ascensión: 24 de febrero de 1937 – Witold Paryski (Polonia).
  • Ubicación: III región de Atacama, sector Puna de Atacama (Chile); Provincia de Catamarca (Argentina).
Vista del volcán Llullaillaco desde las cercanías del campamento base en la Quebrada Zorritas, hacia el sur.

3.- Volcán Llullaillaco – 6.7.39 mts. (Chile-Argentina)

Este estratovolcán se alza en forma solitaria en una zona donde existen muchas montañas de 6 mil metros, pero hacia el sur es la única antes de cruzar hacia la III región, por lo que se destaca desde mucha distancia por su inconfundible forma.

Dependiendo del nivel de aclimatación, se puede acceder de forma inmediata al campamento ubicado en la quebrada de Zorritas, a los 4.120 mts. de altitud y desde este punto quedan 2 campamentos más antes de ir por el punto más alto de la montaña. Es uno de los ascensos más duros de los gigantes del norte del país: frío, ventoso, glaciado y pedregoso, extenso, etc., todos los ingredientes de un clásico día de cumbre.

Pero, lo más atractivo del Llullaillaco, es que se trata del centro arqueológico más alto del mundo, pues hace más de 50 años y cerca de su cumbre se hallaron unas ruinas precolombinas las que, en 1999 y luego de varias excavaciones, fueron encontrados 3 niños incas de más de 500 años de antigüedad. Estudios posteriores determinaron que estos niños fueron dejados como ofrenda a los dioses. Hoy se encuentran en el museo de Arqueología de Alta Montaña, en Salta, Argentina.

  • Primera ascensión: 1 de diciembre de 1952 – Bión González y Juan Harseim (Chile).
  • Ubicación: II región de Antofagasta (Chile); Provincia de Salta (Argentina).
Vista del Tres Cruces Central desde la cumbre del Tres Cruces Norte, que cuenta con una laguna aprox. 100 mts. abajo de su cima.

4.- Volcán Tres Cruces Central – 6.629 mts (Chile)

El Tres Cruces Central  se encuentra separado por un valle ubicado hacia el sur del portezuelo que lo divide del Tres Cruces Sur —la altura mayor de estos 3 volcanes—, y por una franja algo más extensa hacia el norte, con el Tres Cruces Norte, la de menor altitud. Tal como ocurre con otras montañas próximas al Ojos del Salado, esta cumbre es en general poco atendida, pues todas las miradas son atraídas por su hermano mayor, el Tres Cruces Sur, quien recibe la mayor cantidad de visitas.

Aun así, se trata de una hermosa montaña, privilegiado mirador de las mayores alturas de la zona, además de ser bastante breve en su ascenso comparado con otros gigantes de la zona, pues desde el campameno alto, emplazado sobre los 5.900 mts., restan “sólo” 700 metros de desnivel hasta su cima.

En su ascenso es posible cruzar 2 neveros de nieve duras e incluso algunos tramos de hielo debido a su orientación —sur—, por lo que se debe contar con precaución durante el día de cumbre y en ningún caso minimizar su dificultad.

  • Año primer ascenso: 26 de febrero de 1937 – Stefan Osiecki y Witold Paryski.
  • Ubicación: III Región de Atacama (Chile).
Vista al Nevado Incahuasi desde el volcán Fraile hacia el noreste.

5.- Nevado Incahuasi – 6.652 mts. (Chile-Argentina)

Este volcán, ubicado al noreste del Ojos del Salado y fronterizo con Argentina, se eleva 6.629 mts. sobre el nivel del mar, entre los volcanes San Francisco hacia el norte y el Fraile hacia el suroeste, en una zona donde existen muchas montañas que superan la barrera de los 6 mil metros de altitud. Es un enorme macizo compuesto de varias cimas y pedregosas laderas —aunque en ocasiones muy nevadas—, y que se puede acceder desde Chile por el camino hacia el valle que conduce al hito fronterizo, ubicado en el portezuelo que lo separa del volcán Fraile, sobre lo 5 mil metros.

Al encontrase en un valle cuyo acceso es muy poco evidente y con una huella hasta su base muy arenosa y con pasos poco claros, suele ser esquivado para intentar su cumbre. Además, teniendo como vecino al volcán Ojos del Salado —la mayor altura del país—, sus visitas se reduce aún más, quedando relegado así a un lugar secundario a pesar de ser uno de los más altos de Chile.

  • Primer ascenso: 1913, Water Penck (AU).
  • Ubicación: III región de Atacama, sector Puna de Atacama (Chile); Provincia de Catamarca (Argentina).
El Tupungato es uno de los 5 grandes de la zona central de Chile, en la región Metropolitana de Santiago.

6.- Volcán Tupungato – 6.586 mts. (Chile-Argentina)

El volcán Tupungato es un “clásico” ascenso de altura de Chile. Es un viaje al corazón de los Andes, donde se recorren largos valles, se cruzan torrentosos ríos y se duerme a gran altura, en campamentos provistos de unas vistas sobrecogedoras.

Los valles ganan altura suavemente y permite apreciar las tremendas montañas que lo rodean con sus enormes glaciares que caen desde lo alto. Desde este valle —Río Colorado—, es posible apreciar algunas montañas de más de 6 mil metros en la región Metropolitana, que en general cuentan con pocas visitas, como el Nevado Piuquenes (6.019) y El Alto o San Juan (6.148); desde los campamentos de altura se puede visualizar algo más alejado al Nevado del Plomo (6.080), cabecera de la región. Son aprox. 9-10 días de viaje para alcanzar la cumbre de este gigante, el cual no es posible de ver desde el valle de Santiago.

Hoy y, debido a la construcción del refugio de los 16 (la cumbre más alta de las 16 regiones de Chile). ubicado a 18 kms. de inicio de la marcha en Alfalfal, mucha gente se ha acercado a este poco conocido valle, convirtiéndolo en un atractivo trek hasta este punto, lugar desde donde se puede apreciar nítidamente este gigantesco volcán.

  • Primer ascenso: 1897 desde Argentina, por Matthias Zurbriggen (CH) y Stuart Vines (UK).
  • Ubicación: Región Metropolitana (Chile); Provincia de Mendoza (Argentina).
Volcán Ata —segunda cumbre más alta a la derecha— vista desde la cima del volcán Medusa (6.180 mts.). Vista hacia el oeste.

7.- Volcán Ata – 6.510 mts. (Chile-Argentina)

El volcán Ata es una montaña que cuenta con muy pocas visitas, puesto que se ubica entre otros grandes de la zona, como el volcán Cazadero o Walter Penck, el Ojos del Salado, entre otros, además de encontrarse bastante alejada.

El origen del nombre se debe a su primer ascenso registrado, pero hubo otros donde, al no encontrar evidencias, fue rebautizada la montaña con otros nombres, pero sólo debido a la falta de testimonios, para luego ser reconocido con el original.

El asunto de cuáles cumbres son independientes en un mismo macizo genera controversia, más aún cuando esta montaña cuenta con una prominencia de sólo 165 metros, por lo que pudiera no considerarse como una cumbre independiente. Aun así, al encontrarse en territorio nacional —fronterizo—, decidí agregarlo al listado.

  • Primer ascenso: 1955, Asociación Tucumana de Andinismo (ATA).
  • Ubicación: III región de Atacama, sector Puna de Atacama (Chile); Provincia de Catamarca (Argentina).
Vista hacia el sureste desde la explanada que conduce hacia el campamento Atacama.

8.- Volcán El Muerto – 6.488 mts. (Chile-Argentina)

El volcán El Muerto es una montaña ubicada al noreste del Nevado Ojos del Salado, dentro de la zona con mayor cantidad de montañas y volcanes que superan los 6 mil metros en Chile: la Puna de Atacama, III Región de Atacama.

A pesar de ser una de las montañas “grandes” de la región, recibe pocas visitas debido a su proximidad con el Ojos del Salado, el volcán más alto del mundo y la principal altura del país. Sin embargo, su ascenso —duro— ofrece un exigente itinerario que ya en su parte más alta bordea en si margen oeste un glaciar que cae de norte a sur, siendo uno de los pocos de la región que aún conserva una cantidad importante de hielo en su recorrido.

El ascenso permite montar un campamento a los pies del volcán, en la Quebrada del Muerto, sobre los 5.200 mts. de altitud, punto desde donde comienza la marcha hacia la cumbre sobre apenas unas tímidas huellas.

La altitud de su cumbre —que no sobrepasa los 6.500 metros ligeramente—, ha sido puesta en duda otorgándole en algunas mediciones una altura mayor a sus datos oficiales o “aceptados”, pues sobrepasaría esa marca según mediciones recientes, pero no ha habido una voz oficial aún para determinar dicha diferencia de metros.

  • Primera ascensión: 1950 – J. Belastino (CL), L. Alvarado (CL), C. Álvarez (CL), O. Álvarez (CL)
  • Ubicación: III región de Atacama, sector Puna de Atacama (Chile); Provincia de Catamarca (Argentina).
Volcán Parinacota visto desde la orilla suroeste del lago Chungará, sobre los 4.200 mts. de altitud.

9.- Volcán Parinacota – 6.376 mts. (Chile-Bolivia)

El volcán Parinacota —lugar de parinas en aymará— debe ser una de las montañas más hermosas del país, con una forma y silueta inconfundibles y —además—, resaltada con el icónico lago Chungará a sus pies. Esta es una montaña limítrofe con Bolivia, en la XV Región de Arica y Parinacota y está separada por un amplio portezuelo de su hermano menor, el volcán Pomerape, de 6.280 mts. de altitud. Ambos forman parte del cordón de los Payachatas, palabra proveniente del aymará que significa “mellizos” y se encuentran dentro del Parque Nacional Lauca.

Desde Chile, es posible ascenderla desde dos rutas: por el norte, desde Caquena y por su variante suroeste, por una ruta que sube desde el lago Chungará. Ambas presentan diferentes niveles de complejidad, siendo la segunda la más atractiva y que demanda un esfuerzo mayor, pues transcurre en forma directa por su nevero en forma casi recta hacia la cumbre. Por el norte, es más extensa y según la época puede estar muy “seca”, provista de largos acarreos y grandes e incómodos penitentes.

  • Primer ascenso: 12 de diciembre de 1928, Carlos Terán (BOL) y Joseph Prem (AU).
  • Ubicación: XV Región de Arica y Parinacota (Chile); Parque Nacional Sajama, Departamento de Oruro (Bolivia).
Volcán Pomerape (izq), desde la localidad de Caquena, XV Región de Arica y Parinacota.

10.- Volcán Pomerape – 6.282 mts. (Chile-Bolivia)

El volcán Pomerape es una montaña escasamente visitada debido a la presencia de su hermano mayor, el volcán Parinacota, concitando la mayor cantidad de ascensos de quienes recorren estas zonas. Su ruta principal por Chile comienza cerca de la pequeña localidad de Caquena, alejado poblado ubicado a más de 4.500 mts. de altitud, donde se debe pasar por un control de Carabineros para luego internarse por el valle en dirección este hasta la base de la montaña.

Algunos kilómetros hacia el noreste del campamento base, hay un camino que conduce a unas pequeñas lagunas de altura, próximo a la línea fronteriza con Bolivia, donde se puede apreciar letreros que indican la presencia de minas antipersonales. Estas minas fueron instaladas durante el año 1978, como consecuencia de las tensiones con Perú, Bolivia y Argentina. Al día de hoy, prácticamente todas se han retirado como parte del acuerdo de Ottawa firmado en 2002, donde el ejército se comprometía a retirarlas, aunque al parecer aún existirían algunas.

Respecto al ascenso, se debe realizar 2 campamentos antes del intento de cumbre, pero para cordadas bien entrenadas es posible comenzando desde el campamento base —4.720 mts.—, pero se requiere de una buena preparación para enfrentar los más de 1.500 mts. de desnivel hasta el punto más alto. Desde la cumbre, la vista hacia el cono del volcán Parinacota hacia el sur es sobrecogedora.

  • Primer ascenso: 14 de mayo de 1946, Edmundo García y René Zalle (BOL).
  • Ubicación: XV Región de Arica y Parinacota (Chile); Parque Nacional Sajama, Departamento de Oruro (Bolivia).

Texto y fotos: Adolfo Dell´Orto S.
Referencia primeros ascensos: andeshandbook.org

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¡Cumbre Cerro Del Toro!

Vista hacia el norte desde camino a la cumbre del cerro Del Toro, 6.158 mts.
Vista hacia el norte desde camino a la cumbre del cerro Del Toro, 6.158 mts.

Cumbre cerro Del Toro, 6.158 mts.

Los días 13 a 19 de marzo realizamos el ascenso al cerro Del Toro (6.158 mts.), un muy poco visitado cerro ubicado al sur de la región de Atacama, en lo que sería el cierre de montañas de 6 mil metros de la temporada.

El viaje comenzó muy temprano en vehículo desde Santiago hasta la ciudad de Vallenar (730 kms), para luego dirigirse hacia el este otros 130 kms. hasta la localidad de Malaguín, donde pasaríamos la noche en las cabañas de Sara, un muy cómodo lugar y con excelente comida para descansar antes del inicio de la expedición.

El acercamiento

La marcha a caballo comienza en el pueblo de Junta de Valeriano, ubicado el este desde Vallenar, por un muy marcado camino al inicio debido al paso de ganado en general. Se interna por un estrecho valle en ocasiones, a un costado del río del mismo nombre y, a pesar de la latitud, cuenta con muchos árboles y vegetación en general.

Son aproximadamente 34 kilómetros hasta el primer campamento —Vegas del Ciénago—, una amplia explanada de pasto y arbustos, a orillas de un estero ubicado a 3.000 mts. de altitud, donde acampamos en unos “ranchos” de palos y ramas construido por los arrieros de la zona la primera noche.

Al día siguiente continuamos la marcha hasta el siguiente campamento en quebrada Vicuñitas, a una altitud de 3.800 mts. aprox., provista de pasto para los animales, agua y un antiguo y destrozado refugio de adobe, punto donde esperarían los arrieros Sergio y Danilo hasta nuestro retorno. Son cerca de 16 kms. hasta este punto, completando así 50 kms. sólo para llegar cerca de los pies de la montaña.

Al tercer día realizamos el acercamiento hacia la base de la montaña a caballo para comenzar a subir por unos largos y desgastantes acarreos, de pendiente sostenida ya sobre los 4.300 mts. hasta el campamento alto. Luego de 5 horas de pesada marcha, montamos el campamento a 5.050 mts., en una suave y amplia loma dueña de una vista espectacular.

Por la cumbre

El día de cumbre —17 de marzo— comenzó muy temprano para cubrir los casi 1.200 mts. de desnivel existentes entre el campamento y la cumbre. La ruta se encontraba muy seca debido al avance de la temporada, y transcurría por una algo estrecha arista rocosa, con unos breves y sencillos trepes en roca descompuesta y se ganaba altura de forma segura y progresiva hasta la meseta de altura, ya sobre los 6 mil metros.

A partir de este punto, las antecimas se sucedían una tras otra, pues había que recorrer más de 2 kms. hasta la verdadera cumbre. Y así fue: luego de una larga caminata de altura y, tras superar todas las falsas cimas, pudimos pisar el punto más alto de la montaña, luego de poco más de 7.5 horas de pesada marcha. Las vistas de los glaciares y neveros hacia el norte que caían por las laderas sur y suroeste de la montaña eran muy impresionantes, sobre todo por su ubicación geográfica.

El regreso

El retorno al campamento desde la cima tomó un poco más del tiempo contemplado inicialmente, por lo que decidimos pasar una segunda noche a 5 mil metros y descender al día siguiente. Dentro de la planificación habíamos considerado —como siempre— aquella opción, por lo que cargamos comida extra para una noche adicional. El menú consistió en una deliciosa lasaña liofilizada y, créanme, lo disfrutamos como nunca.

Al día siguiente descendimos hasta la base de la montaña donde algo más abajo del valle y a orillas del seco lecho del río Valeriano, nos esperaba Sergio con los caballos, para alcanzar el campamento luego de una breve marcha para ordenar el equipo, cargar las mulas y dar inicio a la retirada de la montaña. Fueron necesarios 6 horas y 24 kms. hasta un campamento intermedio, ya a 2.400 mts. donde acampamos bajo una muy iluminada y menguante luna, última noche antes de regresar.

La retirada de la montaña tomó cerca de 3,5 horas hasta el punto de inicio del viaje, donde abordamos el auto hasta la cabaña de Sara, donde nos esperaba con un exquisito almuerzo, luego de una merecida ducha tras el esfuerzo del ascenso.

Y, por último, cerca de 10 horas de manejo para completar los más de 850 kms. hasta Santiago, donde llegamos cerca de la medianoche, cansados, pero contentos.

Excelente ascenso y una gran experiencia vivida nuevamente con Renato, demostrando lo fuerte que es en el cerro. Y por supuesto los merecidos agradecimientos a Sara, Sergio y Danilo.

Texto y fotos: Adolfo Dell´Orto S.

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Nanga Parbat, primer ascenso por la ruta Kinshofer

Nanga Parbat 1962: vía Kinshofer, abriendo una nueva vía.

La ruta Kinshofer, sólo fue escalada en 1962 y es la menos complicada de la montaña, pero en ningún caso fácil. Estas son las diferentes rutas del Nanga y sus primeras ascensiones.

  1. Rakhiot (arista este) 1953
  2. Kinshofer (Diamir) 1962
  3. Rupal (espolón central) 1970
  4. Schell (arista SSO Rupal) 1976 Messner (vert. O Diamir) 1978
  5. Polaca (espolón SE Bazhin) 1985
  6. Japonesa (esp. NO Rakhiot) 1995

El Nanga es una de las montañas “ochomileras” con las más grandes paredes del planeta. Por cualquiera de sus cuatro vertientes (Rupal, Diamir, Rakhiot y Bazhin), ofrece desniveles de más de cuatro mil metros. Y precisamente la pared opuesta, la Rupal, que con sus 4.500 metros es considerado el mayor muro de la tierra.

Debido a esta razón —entre otras— es que el Nanga es de esos ochomiles sin ninguna vía sencilla para alcanzar su cumbre, aunque la ruta Kinshofer hace ya bastante tiempo se transformó en la “normal”. Normal sólo en términos de asistencia, pues sólo es la menos difícil. Mención aparte, esta ruta fue la segunda en ser ascendida en la montaña. La primera —llevada a cabo 9 años antes— fue escalada a través de  la cara Rakhiot, por el extraordinario escalador austríaco Hermann Bühl, en una notable y mítica ascensión en solitario, tras haber desobedecido las órdenes de regresar.

¿Pero quién fue el primero en la Kinshofer? ¿Y por qué Kinshofer? Entre las décadas 30 y 50, esta montaña fue una verdadera obsesión nacionalista para los alemanes. En pleno régimen nazi, las expediciones germanas se sucedían con frecuencia, organizando grandes exploraciones a la zona y varios intentos fallidos a sus vías, cobrando también muchas vidas. A varios de sus notables alpinistas —entre ellos Heinrich Harrer, autor de “7 años en el Tíbet”, por ejemplo— se les seducía (¿o exigía?) pertenecer al organizado cuerpo de protección nazi, la SS  —unidad paramilitar—, cuya participación les facilitaba conseguir los permisos de viaje, además de recibir el apoyo de inusuales presupuestos para la época. Naturalmente, todo este apoyo fue astutamente aprovechado para la campaña propagandística nazi. Y todo para alcanzar el objetivo de ser los primeros en arrimarse a su punto más alto. Claro que tuvieron que esperar varios años. Y varias desventuras.

Dentro de sus primeros acercamientos, hubo una expedición en 1934 dirigida por W. Merkl, quien llegó a los 7.800 metros. Al descenso se desata una fuerte tormenta donde muere el propio Merkl, junto a tres compañeros más y seis sherpas.
5 años después, una gran expedición comandada por Peter Aufschnaiter —donde participa Harrer— fracasa nuevamente junto a un equipo austro-alemán en un intento por la vertiente del Diamir.

Pero quien más insistió con este objetivo fue el controvertido doctor Karl Herrligkoffer, jefe de muchas expediciones que acecharon la montaña a partir de la segunda mitad del siglo XX. Pero sería un coterráneo suyo quien pisara por primera vez, en 1953, su cumbre: Hermann Bühl. Evidentemente que, tras la ascensión inaugural por la vertiente Rakhiot, Herrligkoffer se decidiera por la Diamir.

Es así que, en 1961, conforma una “joyita” de equipo, compuesto de los mejores escaladores alemanes del momento: Siegi Löw, Andelt Mannhardt y Toni Kinshofer, autores ese mismo año de la primera escalada invernal a la norte del Eiger. Kinshofer apuesta por una ruta que aparentemente ofrece mayor seguridad a las continuas avalanchas que barren el glaciar desde lo más alto. Esta vía está algo cargada hacia la izquierda en línea vertical de la cumbre y asciende por un largo y empinado corredor de nieve-hielo, además de un infranqueable paso de roca.

Tras un primer intento, los clásicos imprevistos climáticos obligan a emprender la retirada luego de haber alcanzado los 7.000 mts, pero ya habían superado la mayor dificultad técnica de la ruta: un paredón de aproximadamente 150 mts., compuesto de bloques de roca, terrazas y un gran muro final sobre los 6.000 mts, el supuestamente “infranqueable” paso de roca. Kinshofer lideró la apertura de la escalada, denominándose por ello “el paso Kinshofer”, pero que con los años se extendió a toda la ruta. Buen ojo el del hombre.

Cumbre

Obsesivos, en junio del año siguiente, cinco hombres vuelven a terminar la tarea pendiente, liderados por Herrligkoffer. Durante el ascenso a la cumbre, sólo quedan Kinshofer, Mannhardt y Löw, quienes pisan la cima a las cinco de la tarde, pues dos de sus compañeros desistieron en el intento. En su cúspide encuentran el hito dejado por su compatriota Bühl casi 10 años antes —un piolet con la bandera de Pakistán—.

Absoluta felicidad. Son los segundos humanos en alcanzarla. Felicidad sólo comparable con su absoluto agotamiento. Contemplan por breves instantes el magnífico paisaje alrededor y cómo las sombras se alargan en el horizonte, dibujándose el contorno del Nanga sobre las nubes, signo inequívoco del avance del día. Por esto se ven obligados a pasar la noche desprovistos de una carpa y saco de dormir, casi 100 metros debajo de ella, lo que les deja congelaciones a los tres escaladores.

El descenso

Al día siguiente, muy temprano, comienzan el descenso. Deciden bajar desencordados y Löw, demasiado débil tras el esfuerzo del día anterior y de sus heridas, sufre una caída cercana a  200 mts, quedando en muy mal estado. Mannhardt parte en busca de ayuda, mientras Kinshofer permanece con Löw hasta que fallece. Finalmente, Kinshofer realizó un épico descenso que tardó dos días.

A pesar de la historia, de sus míticas, epopéyicas y gloriosas odiseas de sus primeros estandartes, todos reconocen esta ruta como la más segura y una de las más directas. Salvo contadas expediciones que continúan internándose en diferentes variantes, la mayoría han decidido emprender su ascenso por esta vía, precisamente por lo segura que es (sobre el 80% de las expediciones). Y desde 1995, todas las personas que han hecho cumbre han subido por ésta, salvo notables excepciones, como la variante abierta por el francés Lafaille  en 2003; la ascensión que realiza Reinhold Messner en solitario y sin oxígeno en 1978, y la de la primera mujer, la polaca Wanda Rutkiewicz en 1985.

Crédito fotografías: https://www.alpenverein.de/artikel/nanga-parbat-expedition-1962_29f9042c-44c5-4e8f-a3d6-46393ec899b7

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Marmolejo: El último de los Seismiles

Campamento 2, 4.290 mts., Marmolejo al fondo.

El último de los Seismiles

El Nevado Marmolejo se ubica en los Andes centrales, justo donde termina Santiago, a un costado de su vecino San José —volcán cabecera del Cajón del Maipo—, y se eleva, con sus 6.108 mts, como la última montaña del mundo que supera la mítica barrera de los 6 mil metros sobre el nivel del mar en esta latitud. Más al sur, ninguna supera los 5.999 mts.

Así es. Ni lo imponentes Himalayas o Karakorum albergan alturas por debajo de esa latitud, conviertiéndola así en una montaña muy atractiva gracias a este especial valor agregado, siendo muy apetecida por extranjeros.

Extenso como no se imaginan, frío, de faldeos pedregosos y lomas cargadas de nieve y hielo en lo alto, este macizo (no volcán como se suele afirmar), es un hermoso desafío para quienes buscan pisar por vez primera cotas seismileras, todo un reto para quien se considere un montañero fuerte. Y para quienes buscan seguir extendiendo su palmarés sobre estas marcas.

Cumbre Marmolejo, 6.108 mts.

No es trivial subir este seismil. O cualquier otro. Por algo muchos europeos que se peinan en montañas técnicas (o que involucre el uso de cuerda para asegurar pasos complicados), vienen a Chile y “rebotan” porque se apunan no más arman el segundo campamento. Y no es falta de fortaleza —en absoluto—, sino que están habituados a alturas bastante menores, considerando que el Mont Blanc, con sus 4.805 mts., es la mayor cumbre que pueden acceder por esas latitudes.

Para nosotros —en Chile al menos—, acceder a esa altura o menores o no reviste mayor problema. Claro que también hay tremendos montañeros con muchísimas condiciones que invariablemente tienen “techo” y tras alcanzar cierta altura, derechamente sufren lo indecible y terminan alivianando el estómago del desayuno o la comida más reciente; la altura puede pasar la cuenta.

El Marmolejo es de esas montañas que para algunas personas genera una gran alegría por haber logrado su cima y no sólo por lo hermosa que resulta ser, sino porque es tan extenuante su ascenso que tranquiliza el hecho que no hay que volver al menos por un buen tiempo, pero aún así hay quienes gustan ¡repetirse el plato!

Los ascensos más habituales transcurren por dos opciones: Embalse del Yeso o Valle de la Engorda, siendo este último el más usual, principalmente por la facilidad para encontrar arrieros que puedan transportar la carga hasta el campamento uno al menos.

Cruce de glaciar en el día de cumbre. Esta masa de hielo ha retrocedido dramáticamente los últimos años.

Volviendo al cerro, el ascenso por este valle en dirección al Estero Marmolejo, supone una dura aproximación de más de 20 kms., donde se deben cruzar esteros, ríos, caminar entre rocas, superar unas poco amistosas morrenas, etc., para recién llegar al primer campamento. Hace ya varios años vi a unos italianos en el base “aclimatando” (llevaban, entre otras cosas, 2 cajas de botellas de buen vino chileno). Y creo que hicieron cumbre. Notable.

Los días venideros son más breves, pero se comienza a ganar altura significativamente y comienza a hacerse sentir las bajas temperaturas (¡qué cerro más helado!). Una vez sobre las largas y suaves laderas, las vistas de la imponente cordillera central dejan de lado por un instante lo fatigoso del ascenso. Hay montañas para deleitarse y los glaciares y neveros que caen a lo lejos hacen un momento olvidar, dada su grandeza, que están retrocediendo a velocidades insospechadas, para luego dar paso a una gran pena tras admitir la realidad.

La cumbre es sólo el pretexto para poder asistir a montañas que entregan momentos tan inolvidables como el Marmolejo. Es pesada, cansadora, fría y larga, pero bien vale la pena volver. He vuelto, varias veces, y espero seguir haciéndolo.

Fotos y texto: Adolfo Dell´Orto S.

Campamento alto, 4.890 mts.

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¡Cumbre volcán Llullaillaco, 6.739 mts!

Cumbre volcán Llullaillaco

En un día soleado —casi caluroso en algunos momentos— alcanzamos la cumbre de este mítico volcán que supera los 6.740 mts., luego de 9 horas de ascenso.

San Pedro de Atacama

Comenzamos con el proceso de aclimatación en San Pedro de Atacama, con los ascensos a los amistosos cerro Toco y volcán Láscar, ambas montañas que superan los 5.600 mts. de altitud. Estas montañas —de fácil y breve ascenso— permiten enfrentar los diferentes campamentos del Lullaillaco contando con algunas horas de altura que facilitan al cuerpo comenzar a acostumbrarse a los cambios de altitudes a medida que se avanza en la montaña. Además, siempre resulta más grato y cómodo retornar a la habitación de un hotel, que garantiza un mejor descanso y preparación para enfrentar a la montaña.

Cráter volcán Láscar, 5.420 mts.

El viaje

Una vez concluidos los ascensos de preparación, enfilamos rumbo al Lulla, dirigiéndonos hacia el sur por la ruta 23 CH, cerca de 260 kms. Este camino atraviesa extensas áreas desérticas, despobladas y completamente alejadas de cualquier tipo de contacto con “civilización” alrededor , lo que confiere un grado de aislamiento bastante serio. Aun así, los paisajes son verdaderamente sobrecogedores. La sensación de lejanía lo convierte definitivamente en un sentimiento especial.

Tras algunas horas de viaje, es posible alcanzar un antiguo villorrio en la abandonadas estación de trenes Monturaqui, —inaugurada en 1948— emplazamiento ubicado a los 3.450 mts. de altitud y que muestra el paso del tiempo en esta alejada zona que alguna vez buscó el objetivo de unir las ciudades de Antofagasta y Salta, en Argentina.

Abandonada estación de trenes Monturaqui, región de Antofagasta.

El volcán

Como es de costumbre, el ascenso fue en solitario, sin la presencia de más gente en la montaña, pues se trata de un recorrido muy duro, incluso para gente con experiencia.

El día de cumbre comenzó a las 3:20 am, bajo una oscura pero muy estrellada noche, dando paso luego a un despejado y soleado día, con muy poco viento, lo que ayudó para conseguir la tan anhelada cumbre cerca del mediodía. Algunas fotos y de regreso al campamento alto, ubicado a 5.550 mts.

Al día siguiente retornamos al campamento base, donde terminamos de ordenar el equipo y nos devolvimos a Antofagasta por una merecida ducha.

Felicitaciones a Pierre, no sólo por la cumbre conseguida, si no sobre todo por su tremendo ánimo, entusiasmo y simpatía durante este largo viaje que comenzó hace casi 2 semanas.

 

¡Cumbre volcán Llullaillaco, 6.739 mts! Leer más ”

¡Trilogía de seismiles en el norte!

Volcán San Pablo, 6.088 mts. Arista que conduce a la cima luego de atravesar los 2 amplios portezuelos que separa al San Pablo del volcán San Pedro. Foto: Adolfo Dell´Orto S.

Cumbres volcanes Aucanquilcha, Palpana y San Pablo

Los días 13 a 21 de septiembre realizamos un triple ascenso en la región de Antofagasta de los volcanes Aucanquilcha (6.187), Palpana (6.030) y San Pablo (6.088), contando con un muy buen tiempo, aprovechando los días feriados del 18 Xl de este 2024.

Comenzamos con el ascenso al clásico cerro Toco (5.615) desde San Pedro de Atacama, como parte del proceso de aclimatación, para luego viajar hacia el pueblo de Ollagüe, a 3.670 mts., desde donde iniciamos el camino del triple ascenso con los 2 primeros: Aucanquilcha y Palpana.

Tuvimos que tomar una variante más larga en el camino de aproximación, pues el habitual se encuentra cortado debido a surcos y grietas generados por las lluvias propias del invierno altiplánico, impidiendo el paso. Este es un camino muy atractivo que comienza en Ollagüe hacia el noreste para luego cambiar al noreste, en dirección hacia la carretera que se dirige a Iquique. Bien vale la pena de tener tiempo recorrerlo para ver antiguas estaciones de tren abandonadas hace décadas, pero que alguna vez fue de gran utilidad cuando existía la explotación de azufre.

Volcán Aucanquilcha, vista hacia la cumbre oeste (secundaria).

Una vez en el inicio de la marcha, cerca de los 5.200 mts., a la que se accede tomando un evidente camino que se dirige hacia el sur por una buena huella, se puede apreciar de inmediato lo realmente imponente y sobrecogedor de las instalaciones abandonadas: materiales, torres, casetas, roldanas, etc., de la antigua azufrera que operó desde 1912 hasta su cierre en 1992.

El camino, siendo muy simple, recorre un largo zig zag que permite un ascenso menos exigente que tomar la ruta directa por la quebrada, pero igual resulta pesado debido a lo arenoso del terreno. En algunas horas —ya pisando los 6.000 mts.—, se alcanza la base de las torres y los restos de una caseta, vivienda anterior de hombres que trabajaban en la mina.

Desde este punto, el camino es poco evidente, pero al encontrarlo es bastante simple y bastó con seguir la huella vehicular que, aunque se pierde en uno de sus tramos, en otro continúa hasta ¡la cumbre! Sí, cuesta creer que existe un camino que antes permitía alcanzar casi 6.200 mts. de altitud. Ventosa y fría cumbre, por lo que sólo algunas fotos y a descender. En poco más de 2 horas ya estábamos en la camioneta para luego comenzar el viaje de retorno a Ollagüe. Este sería el primero de los 3 seismiles por los que vinimos.

Estación de trenes de Ollagüe; desvío o cambio de agujas en desuso.

El día siguiente sólo fue de descanso, de sesiones fotográficas en la antigua estación de trenes y también de varias e interesantes construcciones abandonadas, además de visitar por un rato la inauguración de la ramada oficial de Ollagüe, viendo desde un inicio cómo armaban aún los diferentes puestos, juegos y otros durante la tarde. Y, por supuesto, recibiendo gustosamente un dulce terremoto de parte de los organizadores.

La noche no fue muy agradable debido a que nuestro hostal quedaba próximo a la ramada, así que luego de un sueño bastante irregular, salimos muy de madrugada al siguiente objetivo: el volcán Palpana, de 6.032 mts. Bajo una luna llena al 100%, salimos desde Ollagüe rumbo al punto donde nos desviábamos del camino principal, al costado del impresionante salar de Ascotán quien, con su suave y plateado brillo nocturno, resaltaba con el contraste de las montañas que lo rodeaban.

Aunque tomó algunos minutos encontrar la huella que conducía hacia el volcán, el camino fue expedito y, dentro de todo, bastante bueno considerando que no se trata de una montaña que cuente con visitas seguidas.

Amanecer en el volcán Palpana; vista hacia el noroeste.

Ya a los pies de la pedregosa arista que se dirigía al hombro bajo la cumbre, ascendimos en línea casi recta por sus firmes laderas rocosas. Fue un desnivel bastante largo —más de 1.700 mts.—, ganando altura rápidamente, pero de forma cansadora. Último traverse y remontada de una ladera con algo más de pendiente y ya estábamos en la cima del segundo objetivo trazado inicialmente. Al igual que el primero —Aucanquilcha—, la cumbre nos recibió con bastante y frío viento, pero que no impidió tomar algunas fotos muy contentos con lo logrado, para luego bajar por el costado de la ruta de ascenso, más rápida y en forma directa. Cerca de la medianoche estábamos ahora en Chiu Chiu, pintoresco y hermoso pueblo ubicado en pleno desierto, a 30 kms. de Calama, en el excelente hostal de Silvia (Sol del Desierto).

No tuvimos mucho tiempo de descanso, así que luego de un tremendo desayuno, fuimos a hacer algunas compras en Chiu Chiu para ya viajar hacia el siguiente objetivo, el tercero y último de las 3 montañas: el volcán San Pablo, de 6.088 mts. de altitud.

Primeros rayos de sol durante el ascenso al volcán San Pablo, de 6.088 mts. Vista hacia el

El camino hasta el campamento base es muy lindo, rodeado de grandes montañas y bajo la atenta y curiosa mirada de muchas vicuñas que habitan en el sector. Además, tuvimos la oportunidad  de ver algunos ejemplares de Suri, el ñandú del norte del país, pero que no dio tiempo para fotografiarlos.

Una vez alcanzado el solitario campamento —el único que hicimos—, ubicado casi a 4.600 mts., descansamos durante la noche para salir también muy temprano y así aprovechar al máximo la luz del día. Aunque esta montaña posee un campamento alto sobre los 5.200 mts., decidimos comenzar desde el mismo base, caminando más, pero durmiendo a menor altura. Fue una larga jornada donde contamos con un excelente tiempo, incluso en su punto más alto, siendo la única donde estuvimos disfrutando la cumbre bajo un cálido sol del atardecer. El descenso fue tranquilo y tomó algunas horas alcanzar nuevamente el campamento, para desarmarlo rápidamente y viajar hacie el hostal en Chiu Chiu, donde luego de una reparadora ducha, descansamos con la felicidad de haber conseguido los tres objetivos por los que viajamos.

Iglesia de San Francisco de Chiu Chiu, construida a mediados del s. XVI.

Último día, orden de equipos, almuerzo en el pueblo y traslado al aeropuerto de Calama donde nos juntamos para devolver la noble camioneta a Felipe para retornar a Santiago por la tarde. Nuevamente felicitaciones a Cathy y Renato quienes demostraron como siempre lo fuertes que son en este tipo de escenarios, siempre “para arriba” y con ganas de seguir alcanzando nuevas cumbres.

Texto y fotos: Adolfo Dell´Orto S.

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¡Cumbre volcán Parinacota, 6.376 mts!

¡Cumbre volcán Parinacota, 6.376 mts!
El día 1 de agosto, bajo una estrellada y fría noche y luego un despejado día, y tras de descansar el día previo visitando los geyser y termas de Sajama, alcanzamos la segunda cumbre de 6 mil metros del viaje al altiplano boliviano, el volcán Parinacota, de 6.376 mts., la segunda cumbre más alta de la zona detrás del imponente Sajama, de 6.542 mts., luego de subir 2 días antes el volcán Acotango, de 6.053 mts. y el cerro Wisalla, de 5.050 mts.

Comenzamos muy temprano, saliendo desde la comodidad del hostal de Ana & Mario en el pueblo de Sajama, para iniciar la marcha a las 3:30 AM. Fría pero aún así agradable noche, poco viento aunque al amanecer y sobre todo ya cerca del cráter, comenzó a soplar un viento muy frío, tal como indicaba el pronóstico.

El cono nevado se encontraba con muchos penitentes, de poca altura, pero igualmente volvía más lento y pesado el ascenso, sobre todo al acercarnos a la cumbre, donde crecieron bastante en altura, pero lo que no impidió que igualmente alcanzáramos el punto más alto bajo un soleado y espectacular día. La vista del cráter y el paisaje alrededor es realmente sobrecogedora e imponente. ¡Algunas fotos y de regreso!

Felicitaciones a Cata y Andrés nuevamente por el tremendo esfuerzo en todos los cerros que subimos y sobre todo por la buena onda durante todo el viaje; y por supuesto a Ana y Mario por el apoyo en el hostal y montañas desde que llegamos hasta que regresamos, haciéndole incluso el quite al paro de camioneros en la frontera boliviana.

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¡Cumbre Huayna Potosí, 6.088 mts!

Cumbre Huayna Potosí, Bolivia

El día 18 de junio conseguimos una de las más clásicas y visitadas cumbres de 6 mil metros de Bolivia, Huayna Potosí, montaña que alcanza los 6.088 mts. de altitud.
Luego de viajar desde Arica directo hasta Sajama, Bolivia (4.240 mts.), al día siguiente salimos rumbo al campamento 1, a 4.750 mts., luego de algunas horas de viaje, pasando también por La Paz, desde donde se puede apreciar la hermosa figura del Huayna. Al día siguiente alcanzamos el camp. alto, a 5.170 mts., donde preparamos los equipos para el día de cumbre. Durante la tarde mucha gente descendía de la cumbre hasta el refugio y otros varios más se encontraban igual de ansiosos como nosotros por ascenderla.

Salimos a las 2:00 AM, bajo una apenas estrellada y oscura noche, la que al amanecer dio paso a una espesa niebla rojiza, propia de las nubes que cubrían la parte alta de la montaña. La ruta —un serpeante camino entre enormes grietas, nieve y tramos de hielo—, ganaba altura gradualmente mientras avanzábamos unidos por la cuerda en un mar de fisuras en el hielo, pero siempre de manera segura y confiados de alcanzar la cima.

Muchas cordadas descendían felices por la cumbre conseguida, pero al mismo tiempo con la desilusión natural de no haber podido contemplar la maravillosa vista desde lo más alto debido a la niebla que se negaba a abandonar la montaña.

Mientras subíamos por la última rampa de nieve, la suerte nos acompañó y la montaña nos regaló el tiempo suficiente con el cielo abierto para alcanzar la cima luego de caminar por la imponente arista que lleva al punto más alto del Huayna.  A las 8 AM pisábamos la cumbre y pudimos ver valles, cumbres cercanas y los faldeos glaciados de la montaña. Un verdadero privilegio.

Felicitaciones a Cathy y Renato como siempre por el tremendo esfuerzo y buena onda, mientras siguen acumulando seismiles, y a Mario por su apoyo y ayuda desde que salimos desde Sajama.

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El Plomo desde la ciudad

El plomo desde la ciudad

El Plomo desde la ciudad luego de las precipitaciones del día anterior. Este cerro es visto a diario por mucha gente, pero no siempre le prestamos atención —por andar siempre apurados— y muchas veces podemos perder la oportunidad de ver una postal como la del día 8 de mayo. A veces uno olvida la suerte que se tiene de tener una montaña así tan cerca.
 
Foto tomada cerca del Parque Bicentenario, Vitacura.

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